
Barcelona 1984.
Mi obra es un ecosistema visual donde la nostalgia colectiva y el caos contemporáneo convergen en un mismo plano. Defino mi práctica como un diálogo abierto entre épocas y estilos: sobre mis lienzos, el lenguaje del cómic clásico y la estética del anime dialogan con la iconografía medieval, el arte clásico y el dinamismo del post-graffiti.
No busco la simple coexistencia de estos elementos, sino su colisión. A través de una técnica de collage pictórico, rompo las barreras entre el arte académico y el lowbrow. Utilizo el horror vacui para invitar al espectador a una exploración minuciosa; cada rincón de la tela es una subtrama, una capa de información que refleja el ruido visual de la sociedad actual.
Mis piezas funcionan como ventanas a un mundo donde el tiempo se detiene y los recuerdos visuales se reensamblan para contar una historia nueva, tan vibrante como inquietante, bajo una tensión que oscila entre el humor ácido y la reflexión existencial.


































